Compresión de datos

Las herramientas de compresión de datos siempre me han parecido casi mágicas, algunas hasta increíbles, como Stacker. Cada cierto tiempo aparece un nuevo formato de compresión que supera a sus predecesores (7z es el último del que tengo noticia).
Hace unos días me regalaron la Guía para vivir la vida del Dr. House, escrito por Toni de la Torre:

portada

Tiene unas 127 páginas y, sorprendentemente, “incluye todas las frases del médico más borde de la televisión”:

Compresión fabulosa

Eso es comprimir y lo demás son tonterías.

Famosas primeras frases

Ayer, viendo el apunte sobre famosas primeras frases de novelas que apareció en la página de Pedro Jorge, me acordé de mi favorita:

“Cerré el libro y miré a donde todos miraban.”

Algunos ya sabréis que así comienza “El oro del rey“, de Arturo Pérez-Reverte.

El oro del rey

Siempre he pensado en esta frase apertura como en una declaración de intenciones muy arriesgada, aunque no sé si esa era la intención del autor. Fue el primer libro electrónico que compré, un mes antes de que comenzase la venta de los tradicionales ejemplares impresos, a finales del 2000.

Hay que tener un par de huevos para hacer algo así. Sobre todo aquí.

Google ORA:CLE

CLEEs lo primero que pensé cuando, en abril de 2002, apareció Google Answers: ORA:CLE se hacía realidad.

Gracias a Google Answers, “un usuario podía enviar sus preguntas, indicando cuánto estaba dispuesto a pagar por las respuestas. Un investigador buscaría la información necesaria y la publicaría. El usuario sólo tendría que pagar en caso de obtener respuesta” (tomado de la ayuda de Google Answers). Precisamente así se ganaba la vida el protagonista de ORA:CLE.

El pasado 29 de noviembre de 2006 llegó la mala noticia: Google Answers cerraba sus puertas. Por suerte, ORA:CLE siempre estará ahí para recordarnos lo que pudo ser y no fue. Una lectura muy recomendable.

La Cohtitución Ehpañola

Una buena noticia para todos los opositores que buscan plaza en la administración extremeña:

La Cohtitución Ehpañola

Soy un poco de todos lados, pero he pasado en Extremadura la mayor parte de mi vida. Me alegra saber que aquí somos capaces de poner los acentos correctamente, aunque tengamos problemas con las eses. Quizá ese sea nuestro hecho diferencial.

Por favor, no confundir con El miajón de los castúos, de Luis Chamizo: